El acuerdo Argentina-FMI, de lleno en la política anti-China de EE.UU.

Fuente: Tiempo Argentino

El nuevo acuerdo que firmaron Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) tendrá un impacto geopolítico directo que va mucho más allá de las discusiones sobre las metas de déficit y la relación deuda/PBI. La letra chica del staff level agreement incluye una cláusula que fija un límite a los tipos de interés de los nuevos préstamos públicos y privados que puede contraer la Argentina. Lo que para el país es una medida macroeconómica destinada a reducir la carga de la deuda de corto plazo, para el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos es una forma de aislar a China de los proyectos de infraestructura en la región.

Se trata de la cláusula de “No préstamos concesionales y tipos de interés tope”. En la sección sobre la política de préstamos, el acuerdo establece: “El programa contempla un tope anual de desembolsos del endeudamiento externo no concesional de u$s 5.000 millones y otro tope de desembolsos del endeudamiento externo total de u$s 9.000 millones. Las tasas de interés de los nuevos préstamos públicos y privados no podrán superar los tipos de interés del mercado para las operaciones similares”. Este último punto es el que más se discutió en las negociaciones porque se trata de un nuevo límite en un programa del FMI. El documento va a tener un alcance de cuatro años y medio, por lo que el gobierno que asuma el 10 de diciembre de 2023 va a tener que gobernar bajo esta restricción.

En la jerga económica, los préstamos “concesionales” son los que se obtienen en condiciones de pago favorables, generalmente con tasas de interés muy bajas o nulas. Suelen ser otorgados por organismos multilaterales de crédito, como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para proyectos de desarrollo en países con ingresos medios y bajos. Como la Argentina ya no es un país de bajos ingresos, sus posibilidades de acceder a este tipo de préstamos es cada vez más reducida. A priori, la cláusula parecería inocente: busca evitar que el país tome deuda a tasas usureras. Sin embargo, analistas internacionales ven un trasfondo geopolítico claro: evitar que Argentina firme nuevos contratos de infraestructura con el gobierno de China.

El profesor de la American University y ex director del Programa de América Latina del Center for Economic and Policy Research (CEPR), Brett Heinz, fue uno de los primeros en advertir el trasfondo geopolítico de la nueva cláusula. “El acuerdo FMI-Argentina incluye una cláusula que restringe el endeudamiento de Argentina. Puede que no parezca mucho, pero podría ser un gran problema. Los préstamos del Banco de Desarrollo de China no son oficialmente “concesionales”, pero sus tasas de interés y períodos de amortización a menudo son más altos de lo que permite el FMI. Esta cláusula es una política anti-China en el acuerdo del FMI”, escribió Heinz en su cuenta de Twitter. “Desde su perspectiva, el FMI tiene muchas razones para incluir este tipo de cláusulas. Ha habido muchos artículos y comunicados de prensa en los últimos años que han criticado a China por supuestamente atrapar a los países deudores en su trampa con préstamos insostenibles. Las tasas de interés promedio del Banco de Desarrollo de China se han mantenido en el rango del 4-6%”, agregó Heinz.

La referencia es directa a la iniciativa de la Franja y la Ruta, el plan de infraestructura global lanzado por el gobierno chino en 2013 para conectar Asia con Europa y África, y del que ya forman parte 147 países, incluida la Argentina. Es el proyecto de infraestructura más grande de la historia, con una inversión estimada de entre 1 y 8 billones de dólares. Argentina, que se incorporó en 2022, ya tiene un acuerdo de inversiones con China por más de u$s 23.700 millones para el desarrollo de obras de infraestructura. Como reveló Tiempo, el Ministerio de Economía de la Nación envió un mensaje al embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley, para explicarle los alcances del acuerdo con China.

En la misma línea se expresó Kevin P. Gallagher, director del Global Development Policy Center de la Universidad de Boston. “La provisión del acuerdo del FMI para Argentina para restringir los préstamos con interés alto/no concesional impactaría especialmente en el Banco de Desarrollo de China. Esto significa que Argentina no podrá asociarse con China en proyectos de infraestructura, a pesar de que el Banco de Desarrollo de China es ahora el mayor prestamista oficial del mundo. Esta es la primera vez que un país tiene que aceptar una cláusula anti-China del FMI en un acuerdo de préstamo. Es un grave ataque a la soberanía económica de Argentina y otro paso hacia el regreso de Argentina a la “doctrina Monroe” de los Estados Unidos”, aseguró Gallagher.

La llamada Doctrina Monroe es un principio de la política exterior de Estados Unidos según el cual cualquier intervención de las potencias europeas en los países de América sería vista como un acto de agresión que requeriría la intervención estadounidense. El acuerdo con el FMI incluye una cláusula que le impide a la Argentina tomar préstamos externos con tasas de interés más altas que las del mercado, lo que se entiende como una medida para evitar que el país contraiga deuda impagable. Sin embargo, la intención de la cláusula está en impedir nuevos acuerdos de infraestructura con el gobierno de China, ya que sus tasas de interés suelen ser más altas que las de otros organismos multilaterales.

El tema no es nuevo. En 2018, la entonces jefa del FMI, Christine Lagarde, criticó públicamente la iniciativa de la Franja y la Ruta por considerarla una fuente de “nuevos problemas de deuda”. “Los países que están en el extremo receptor de la Franja y la Ruta deberían considerar cuidadosamente cómo pueden alinear los objetivos de la iniciativa con sus propias prioridades de inversión, evitando un aumento de la deuda que ya es insostenible”, dijo Lagarde en ese momento. También el gobierno de Estados Unidos se expresó en contra de la iniciativa. “Estados Unidos no apoya el endeudamiento con fuentes no transparentes o que no consideran los intereses económicos del deudor, como las que ofrecen la República Popular China para financiar proyectos de infraestructura en Argentina”, dijo Stanley hace un año, en mayo de 2022. “Instamos a la Argentina a considerar sus necesidades económicas a largo plazo y las lecciones del pasado para garantizar que las nuevas asociaciones y la financiación sean transparentes y beneficien a todo el pueblo argentino y no dejen al país con cargas de deuda insostenibles”, agregó el embajador.

El acuerdo Argentina-FMI, que aún debe ser ratificado por el directorio del FMI, se da en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y China. La competencia por la hegemonía global se ha intensificado en los últimos años, con los dos países chocando en áreas como el comercio, la tecnología y la influencia geopolítica. La iniciativa de la Franja y la Ruta es uno de los principales puntos de conflicto, ya que Estados Unidos la ve como una herramienta de China para expandir su influencia en el mundo y socavar el orden internacional liderado por Washington. El acuerdo con el FMI podría ser un paso más en el intento de Estados Unidos de aislar a China de los proyectos de infraestructura en la región, en un momento en que la Argentina busca diversificar sus relaciones económicas y geopolíticas.

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